jueves, 6 de mayo de 2010

Un oasis del pan

Ayer fui a desayunar Le Pain Quotidien en el corazón del llamado Polanquito (sobre Oscar Wilde no sé el número). Fue una MUY grata experiencia que me hayan llevado a este "oasis" dedicado al buen pan.

El lugar es rústico en su decoración y sencillo en el menú pero no por ello menos satisfactorio para un paladar exigente. La hoja del menú está incrustada en un cuarto de hogaza de pan y acompañado por grandes frascos de sal de grano y pimienta gorda listos para ser molidos por el comenzal. Excelente detalle.

Me comí un omellette de espárragos y queso de cabra acompañado por dos generosas rebanadas de pan. Una, de baguette y la otra de pan de centeno. Creo que me gustó más el pan que el omellette (estaba poco sazonado para mi gusto).

Después cerré con un pain aux raisins y un café americano (servido a la francesa ¡en tazón! me fascinó). Fue difícil la selección porque de tantas delicias se te van los ojos para todos lados.

Este lugar se los recomiendo ampliamente salvo tengan un problema con el trigo, la levadura o enfermedad celiaca porque sería mortal. Vale la pena ir un día sin culpas ni penas a darse una buena agasajada.

B.P.

sábado, 10 de abril de 2010

Bacus, excelente tienda de vinos

Bacus es una tienda de relativamente reciente apertura que ha hecho más accesible la cultura del vino al público en general.

Si ustedes se hacen socios tendrán acceso a varias catas gratuitas (para ustedes y un acompañante) y a una máquina de wine tasting con 6 diferentes vinos. Además organizan diferentes cursos.

Me encanta la tienda y el concepto. Se los recomiendo muchísimo.

Toda la información en www.bacus.com.mx . También los pueden seguir en FB.

Rojo Bistro

Disculpen mi falta de disciplina para escribir en este espacio virtual. He visitado algunos restaurantes desde mi entrada pasada pero por algún motivo u otro no me he sentado a escribir. Creo que si me pagaran por hacer este "trabajo" no sólo escribiría regularmente. Creo que habría alcanzado mi sueño.

En fin, hablar de mi no es el objetivo de este blog así que al grano.

El jueves pasado visité por primera vez el Rojo Bistro que está sobre la calle de Amsterdam en la Condesa. Está justo en la esquina de...no recuerdo qué calle pero no hay pierde. El letrero que tiene es enorme y pueden dar vueltas sobre el circuito de Amsterdam hasta encontrarlo.

De entrada el lugar invita a estar con los amigos y a pasarla bien. Sin embargo, ahora recuerdo que alguien me dijo que un restaurante puede ser juzgado por la calidad del pan que sirve. En esta ocasión, la regla funcionó. El pan era como de uno o dos días antes. Excelente para un fondue pero no para recordarme un verdadero bistro francés. La mantequilla...bah, parecía margarina. La verdad es que tenía tanta hambre que me comí media canasta por desesperación más que por el gusto.

Mi cómplice no tenía mucha hambre así que compartimos un arroz al azafán con mejillones. Los mejillones estaban bien frescos y el risotto... estuvo bien, solo bien. Yo lo acompañé con una copa de Malbec argentino (el único de la carta con estas características servido por copeo).

Me seguí con una ensalada de camarones que pintaba a ser la estrella de la noche. Palmitos, jitomate, mezcla de lechugas, camarones y un aderezo criollo. ¿Cuál fue mi sorpresa?
Los camarones eran gigantes, deliciosos, frescos, cocidos a punto. Lo demás, dejó que desear. En especial el aderezo "criollo" que me supo a un mil islas de la Clemente Jacques.

Creo que el error fue mio porque cuando volteé a ver qué había pedido la mesa de junto vi un sandwich espectacular con unas frites que se antojaba ir a robarle una al vecino.

Tal vez tenga que volver para salir del error o convencerme de vetar ese lugar de por vida.

El postre salvó la noche. Pedimos un crujiente de higo que resultó un pastel de merengue con crema batida e higos frescos. Yo no como crema batida por diversas razones pero la verdad que esta si me gustó en esta presentación en particular.
Acompañando mi postre, pedí un espresso. Mi recomendación es que si alguien tiene un estómago sensible omitan el café. Muy ácido para mi gusto.

Faltó mencionar que nos atendió una mesera bastante arrogante y poco atenta. Molesta, vaya.

No sé qué hace que este restaurante sea tan popular si en realidad considero que es bastante mediocre. Lo único que me dejó tranquila es que el baño estaba muy limpio (espero que sepan qué significa eso).

Claro, nadie experimenta en cabeza ajena y en gustos se rompen géneros. Conózcanlo y si ya lo han visitado, cuéntenme si existe algo más rico en la carta.

B.P.

sábado, 20 de marzo de 2010

La vida es más sabrosa en La Mar

Ayer estaba en Sta Fe y por azares del destino aterricé en La Mar (PA de la plaza donde está el Hotel Distrito Capital).

Lo primero que me gustó fueron las mesas amplias y el silloncito cómodo. Mi cómplice y yo fuimos recibidos con una cubetita llena de papas, plátanos y camotes fritos (tipo Chips) acompañados con unas salsitas. Por lo poco que nos dijo el mesero decifré que las tres peruanas tienen la misma base cremosa y diferentes tipos de ají (verde, amarillo y rojo) y la mexicana era una salsa verde bien rica (creo que tres veces pedimos que nos trajeran más).

Pedimos un menú degustación de 7 tiempos para compartir. Suena mucho pero las porciones literalmente son de muestra.

En un primer tiempo nos trajeron un cebiche mixto y un tiradito de atún en salsa de maracuyá con un poquito de miel, ajonjolí y cebollín. Me gustó más el cebiche porque el tiradito estaba muy dulce para mi gusto.

Como segundo tiempo llegó un filete de bruja en salsa miso con unas hojas de bok choy. El pescado bruja es un pariente del escolar (me encantan los nombre que les ponemos a los animales). Son pescados blancos, ricos en sabor y en grasas (no como un halibut pero si más que un robalo). El pescado estaba montado sobre un puré de papa, la salsa miso como espejo y encima el bok choy. Nos dejaron claro que este platillo no tiene nada que ver con Perú. Es una especialidad del chef que aplaudo. Fue mi plato favorito.

Junto con nuestro pescado trajeron un par de brochetas (tienen un nombre especial pero no entiendo mi propia letra. La mesera hablaba como si la estuvieran persiguiendo): una de filete de corazón de res sobre papa crocante y la otra de pulpo sobre papa machacada en mortero. Si, mucha papa en todo pero recordemos que el tubérculo salió de Perú.

Ambas brochetas muy buenas. Me gustó más la de res cuando le puse un toquecito de salsa verde...uy.

Curiosamente la sopa nos la sirvieron al final. Una crema con camarones, papa, chícharo, haba y arroz. Eso si levanta muertos pero la verdad no pude pasar de la segunda cucharada porque tenía mucha más lactosa de la que yo puedo tolerar.

Antes de llegar a los postres, yo todavía tenía hambre (oigan, no comí en todo el día y las porciones eran pequeñas) y pedí un cebiche clásico. Mmmm... delicioso.

Finalmente, el postre. Un plato con tres vasitos: arroz con leche y vinagre balsámico, suspiro limeño y sorbete de jamaica. Todos muy dulces pero ricos. Yo no necesitaría más.

Y el vino, que no puede faltar en mis comidas, un Crios blanco que me pareció un excelente experimento de maridaje. Un vino muy floral (tiende al jazmín) con un sabor no tan afrutado que matiza la acidez de tanto limón y ají dejándote disfrutar de la materia prima de los platillos.

Fue una grata experiencia conocer este lugar. Es obvio que no tiene nada que ver en calidad (ni precio) con el Astrid & Gastón. Es cierto que no sé mucho de comida peruana pero si sé distinguir un buen restaurante de uno excelente.

B.P.

Redescubriendo el Condesa DF

Ya tiene un par de semanas que volví (después de casi dos años) al Hotel Condesa DF y volví a tomarle cierto cariño.

Siempre me han encantado sus originales cocteles en particular el martini de horchata y la margarita de jamaica. Lo malo es que son tan dulces que te pegan rapidísimo, al menos a mi sí.

De entrada pedimos unos tacos de camarón y flores de calabaza rellenas de queso y empanizadas. Sólo probé los taquitos que si estaban bastante buenos.

De plato fuerte pedí una hamburguesa de res kobe...¡E -S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R!
Realmente para mi valió la pena pagar una hamburguesa tan cara (sobretodo porque es pequeñita). Servida en término medio (porque el mesero nunca entendió cual es el término "a punto") sobre un pan semejante a una chapata (pero redondo). Dentro, un poco de mostaza, unas rodajas de jitomate fresco y tres laminitas de trufa (mi parte favorita). La guarnición, una bolsita de papas en gajos, sazonadas tipo cajún (y resalto el "tipo"). Algo muy sencillo pero de mucho sabor.

Es evidente que en gustos se rompen géneros y habrá quien no coma carne y/o deteste las trufas pero a mi me encantó la experiencia.

Para acompañar esta cenita pedimos un vino tinto español llamado Pétalos. Maridó perfectamente con la hamburguesa, resaltando la trufa.

Sin embargo, algo que detesto del Condesa DF es que su carta de vinos, de por sí corta, nunca está completa. Probablemente tengas que pedir dos diferentes botellas antes de que te digan "esa si la tenemos". Además, no hay nadie que sepa mucho de lo poquito que tienen. Me parece patética la situación para un hotel así (y que cobra lo que no tiene).

El servicio me parece bastante malo. Siempre hay que perseguir a los meseros y al menos las últimas dos veces que he ido me toca alguien que no sabe mucho de los alimentos que ofrecen. Si tienes algún problema no hay quien te resuelva...en fin.

B.P.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Tips para Las Vegas

Estimado espacio virtual y mis contados lectores:

Exactamente hace un mes escribí mi última reseña. Esto se debe a que si me enfermé del estómago después del Sonora Grill, me fui de vacaciones y he redescubierto que la comida de mi casa es de la talla de muchos restaurantes.

Sin embargo, me he prometido a mi misma compartirles algo de mis experiencias de Las Vegas, ciudad que tanto me gusta. Esta información que verá a continuación va para todos aquellos que piensan que en Las Vegas no hay otra cosa que las apuestas.

Si les gusta la comida francesa:
  • Mon ami Gabi en el Paris. Hay que reservar con 2 ó 3 días de anticipación (al menos) pero vale la pena. Si van, pide que los sienten en la terraza (queda frente a las fuentes del Bellagio) o si no quieren estar "en la calle" pide que te sienten en esa sección pero adentro (igual las puedes ver desde el aire acondicionado)
  • En el Venetian, también hay un francés cuyo nombre no recuerdo pero si me acuerdo que estaba muy rico
  • Si les gusta el pescado: American Fish en el Aria (el casino más nuevo). Si les gusta el vino, ahí tienen una carta muy interesante. Les recomiendo un Albariño californiano (no me acuerdo el nombre pero creo que es el único. si no pregunten por el que tiene una etiqueta muy simpática y moderna jaja). Una vez en el Aria, pasen a la galeria del diseñador que hizo el techo de flores de vidrio en el Bellagio y que también hizo cosas en el Wynn. La galería es como un micro museo. Vale la pena.
  • En el Encore hay un restaurante al cual no he ido pero el concepto tanto de comida como de lugar se ve interesante. Se llama Switch (creo) y cambia 4 veces de paredes y decoración. Es increíble.
  • En el Wynn, el lobby bar es bastante agradable para tomar algo.Aunque recomiendo un poco más el bar del Encore que tiene cuarzos como decoración en las patas de las mesas y en los barandales. El bar es lindo, da a la alberca del hotel y el servicio es bueno. Para descansar a gusto y tomar lo que sea.
  • En el Bellagio hay varios, muy buenos pero carísimos: Picasso y Le Cirque
  • También en el Bellagio hay una cafetería con unos postres buenísimos. Siempre está lleno pero puedes comprar para llevarte el postre. Ahí venden unos chocolates muy ricos y tienen la fuente de chocolate más larga del mundo
  • En el Ritz - Carlton de Lake Las Vegas lo bueno es el brunch dominical que empieza 11:30. Está un poco retirado del Strip
  • En el Venetian hay un Wolfgang Puck que a pesar de ser parte de una cadena, es muy bueno.
  • En el Town Square Mall está el Brios que es italiano con toques americanos pero la comida es buena y los postres los sirven en tazas de espresso. ¡Deliciosos!
  • En el mismo mall está Claim Jumpers. Es una cadena de restaurantes con comida 100% americana pero en verdad buena.

Esto es parte de lo que he probado en 5 visitas a esta ciudad. Si tienen alguna pregunta, comentario o sugerencia, por favor, no duden en compartirla.

B.P.

domingo, 24 de enero de 2010

Sonora Grill: mal embajador del Estado

Antes de comentar del mediocre restaurante al que fui el viernes pasado, debo disculparme con el ciberespacio (porque creo que no tengo muchos lectores). Me desaparecí un mes y no he escrito mi reseña sobre mi última visita a Las Vegas. La verdad es que ya no escribiré al respecto pero si desean alguna recomendación para "la ciudad del pecado", no duden en consultarme.

Ahora si, mi comentario...

Sonora Grill ubicado en la esquina de Av. Universidad y Av. México - Coyoacán (frente a Plaza Coyoacán) aunque de no tan reciente apertura, era uno de los locales nuevos que quería probar.

Por afuera, el lugar se ve agradable. Una vez que entras... se me figuró como un Papa Bill's con muebles minimalistas del Ikea.

El mesero nos ofreció un 2x1 en bebidas que si mal no recuerdo sólo incluye whisky, ron y tequila (entonces no es un 2x1 en bebidas sino en algunos alcoholes). Bueno, aprovechando el "especial" mi cómplice y yo decidimos pedir unas margaritas. Error de novata. El 2x1 es igual a "te sirvo un caballito entre dos". ¡Nos trajeron una limonada! Obviamente hicimos la observación correspondiente y nos trajeron un poquito más de tequila. Cabe notar que pedí una botella con agua y tardaron casi 10 minutos en traerla.

A continuación, llegó otro mesero con un plato que tenía unas 9 salsas aproximadamente. Todas se veían interesantes pero sólo probé la de tamarindo, chile morita y cacahuate. Las demás eran peligrosamente dañinas para mi esófago. Aquí si pongo una palomita. Muy ricas las tres que probé.

El menú se ve interesante y más atractivo nos pareció un paquete que traía jugo de carne y unas fajitas mixtas para taquear (creo que se llama combinación 3 para 2 personas). El jugo de carne no estaba malo pero he probado mejores. Las fajitas eran de arrachera y de sirloin servidas con nopales y DOS cebollas (sí, DOS. Para mi, amante de la cebolla, me pareció una grosería).

La carne estaba de lo más regular. De hecho yo tuve la mala suerte de masticar un pedazo que me supo a hígado... Todavía no me he sentido mal del estómago pero fue desagradable.

Y eso fue todo lo que pedimos. Al pedir la cuenta, también tardaron como 15 minutos (me sorprenden esos lugares, es como si no quisieran cobrarte). Una vez que regresaron para cobrarnos nos dicen: "Aaaay, no aceptamos American Express" (detalle que no está mencionado en ningún lugar. ¿Y si no tengo otra cosa, qué?). Una vez que encontramos la manera de pagar tardaron otros 10 minutos en regresar la tarjeta y no porque tuvieran mucho trabajo sino porque los meseros estaban en plena fiesta en la barra.

Los precios son bastante razonables y la realidad es más triste de lo que promete. El servicio es malo y por momentos hasta parece que te hacen el favor de atenderte. Para ese tipo de situaciones no hay nada como dejarles unos pesos de propina a modo de "no se me olvidó sino me pareciste nefasto".

Conclusión, no se los recomiendo. No obstante, nadie experimenta en cabeza ajena....

B.P.

lunes, 21 de diciembre de 2009

El Solea renovado: grata sorpresa

El pasado viernes 18 regresé a uno de mis favoritos: el Solea en el Hotel W.



Como escribí en mis primeras entradas de este blog, la carta de este restaurante ya cambió. Al ver los nuevos platillos tuve sentimientos encontrados. Me dio mucha curiosidad ver qué sorpresas prepararon. Pocos fueron los platillos que conservaron de la carta anterior y a éstos les dieron un pequeño giro (i.e. ensalada solea, el tartar de atún y las carnitas de pato). Acepto que me sentí muy triste de haber perdido mi tan amada sopa de tortilla.



De entrada pedimos una ensalada Solea y un tartar de atún. La ensalada Solea ahora viene con corazones de lechugas (cogollos, como dirían en España), un aderezo menos ácido, jitomate, queso de cabra y espolvoreado con pepitas de calabaza. Una entrada fresca, de sabores suaves y ligera.



El tartar de atún ahora viene preparado (antes uno se lo preparaba). Aderezado con limón, revuelto con ajonjolí negro y copeteado con gérmen de berros. Alrededor viene con rábanos y hojuelas de plátano frito. Evidentemente, delicioso. Ojo, soy fanática del atún y más crudo así que tomen este comentario con su debida precaución.



De plato principal pedí las carnitas de pato que ahora vienen en una presentación "divorciada". La mitad del plato viene en carnitas (cramelizadas con cebolla morada y chile manzano encima) y la otra mitad viene el magret en tres trozos sobre un espejo de la misma salsita con la que caramelizaron las carnitas. Para acompañar ambos, una torre de guacamole y tortillas cuadradas.

La verdad es que siguen igual de ricas que antes.


No llegué al postre y por este motivo no sé si esta carta también fue renovada.


A parte de las diferencia en la propuesta del menú, también subieron un poco los precios y ahora sólo te dan 2 hrs de estacionamiento (en lugar de cuatro).

Enhorabuena por Mauricio León y su nueva propuesta para el Solea.

B.P.

Bellaria Sta Fe

Ahora si estoy muy atrasada con mis reseñas. El ritmo de estas fiestas decembrinas ha sido agitado aunado a mi poca condición física (consecuencia de mi bronquitis) han provocado que llegue a mi casa directo a dormir sin escribir nada sobre todos los lugares que he visitado en estos días.

Ahora tengo una breve oportunidad para actualizarme así que ahí voy...

La semana pasada fui al Bellaria en Sta Fe (mismo edificio donde está el Japonez y Distrito Capital). He leído maravillas de su versión original en Polanco y tenía muchas expectativas respecto al lugar. Como siempre pasa, las expectativas que uno crea nunca son alcanzadas por la realidad.

Lo regular:

  • Aunqe el local donde está ubicado es bonito, en lo personal no me encantó (debo confesar que Sta Fe en general no me gusta mucho y de ahí el sesgo). Muy moderno pero no muy acogedor
  • El servicio me pareció bastante regular (siempre hay que estar persiguiendo a un mesero) y el gerente/ "sommelier" no tenía mucha idea de los vinos en su carta (ni de vinos en general)La carta de vinos es limitada en la variedad de vinos y en el rango de precios (casi todos los vinos son caros)
  • Pedí de plato principal pappardelle con ragú de pato y la pasta no estaba cocida al dente. ¡Estaba un poco más cruda y el plato tibio cuando lo trajeron! El punto de cocción erróneo me parece imperdonable para un restaurante que dice servir comida italiana

Lo rico...

  • Las ensaladas. Probé la de pato y otra de lechugas mixtas con queso de cabra (obviamente olvidé el nombre). Ambas deliciosas
  • Los calamares a la parrilla - Ligeros y aderezados con limón, hinojo y aceite de oliva
  • Los profiteroles - Rellenos de helado de vainilla y bañados con chocolate amargo. Muy recomendables.
  • El vino - Chianti Sisi. Si les gusta este clásico italiano, se los recomiendo.

Mi evaluación general, si tuviera que ponerle un número sería un 6.5/ 7 en una escala del 1 al 10. El restaurante es rico, sin ser algo extraordinario (aunque se lo cobren). Si están por ahí y no tienen mucho de donde escoger... puede ser una opción.

B.P.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¡¿Comida de hospital?!

La semana pasada fue bastante complicada para mi. Estuve internada en Médica Sur por un cuadro de influenza A (estacional) que se complicó mucho y me cortaba la respiración. Por este motivo, no pude ir a explorar nada la semana pasada.

Sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer un comentario respecto a su comida. A pesar de estar en una dieta de 1,500 Kcal y sin irritantes debo confesar que me gustó y bastante (claro, para ser comida de hospital). No he estado internada muchas veces pero la fama que tienen los hospitales no es la mejor.

El departamento de Nutrición de Médica Sur ha desarrollado al menos 3 opciones por alimento acorde a tu dieta y cuando la nutrióloga viene a preguntarte te ofrece todavía más. Los alimentos son frescos y de calidad. La entrega es puntual ( o al menos la mía lo era) y las porciones bastante abundantes.

A ninguno de ustedes les deseo una estancia hospitalaria pero puedo decirles que si es en este hospital, la comida será un malestar menos para ustedes.

B.P.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ch! Comida argentina de calidad a precios accesibles

Aunque desde hace más de un año conozco el Ch! (Euler 145 entre Spencer y Torcuato Tasso, Polanco) tenía varios meses que no iba a visitarlos. Tenía mis dudas porque muchos restaurantes pierden su sazón y calidad después de un tiempo.

No obstante, me llevé una muy grata sorpresa. Este lugar no ha cambiado nada, inclusive me atrevería a decir que mejoró un poco. Ahora hay una amplia terraza para fumadores, la decoración es un poco más acogedora, los meseros como siempre atentos y al parecer tienen una cantante de tangos muy buena (tendré que volver para comprobarlo).

Sin pensarlo dos veces, pedí una botella un vino syrah Don David. Si alguien es fanático del syrah como yo (una mala costumbre que adquirí Australia) sugiero que pidan a esta botella. Aunque no es la más barata de la carta de vinos, lo vale por su baja acidez, aromas a frutas del bosque y un cuerpo que marida perfectamente con lo que ordenen de comer. Claro que para todo hay gustos y el mejor vino será el que a ustedes les guste. Yo solo comparto mis experiencias.

De entrada ordené una empanada horneada de cordero con romero. El horneado, además de hacer más ligera la empanada, conserva perfectamente los sabores del relleno. El cordero viene finamente picado y no molido, bien equilibrado con el sabor que le da el romero.

De plato principal un bife de chorizo (para compartir) acompañado por papas a la francesa y por una ensalada pequeña (excelente tip de nuestra mesera: por $10 más te mandan un acompañamiento extra).

Evidentemente la carne, cocinada a punto, es una delicia. La papas más bien las deberían llamar belgas porque vienen en un corte delgado, crujientes, deliciosas. A mi en lo personal me encanta que se mojen un poco con el jugo de la carne que está en el plato.

Si tienen dudas sobre qué carne escoger, pregúntenle a su mesero (de preferencia a alguna de las chicas argentinas).

Esta vez tenía tanta hambre que llegué al postre y no me arrepiento. Pedimos el postre del día: una copa con brownie en el fondo y frutas del bosque bañadas de una salsa de maracuyá. Un postre tan original como rico en el cual la acidez y textura del maracuyá y las frutas del bosque se equilibran maravillosamente con el brownie la densidad e intensidad de sabor que tiene el brownie.

Y como la sobremesa se extendió gracias a una buena plática, pedí un café y un oporto para cerrar la noche.

La verdad que para todo lo que me comimos y bebimos esa noche, la cuenta no llegó tal elevada como lo pensé. Lo que no quiere decir que sea un restaurante barato pero si lo comparamos con otros argentinos como el Buen Bife, estoy segura que les darán más por su dinero.

B.P.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Mi debut con los sabores de Perú

Hoy tuve la gran suerte de visitar Astrid y Gastón (Tennyson esq. con Masaryk). Este lugar es para disfrutarse desde la entrada. Un salón bien iluminado con mesas amplias, sillones y sillas cómodas y una atención de primera calidad.

Para refrescarme del calor del coche pedí un frappé de tamarindo sin alcohol. ¡Qué delicia! No muy dulce, no muy ácido y obviamente bien frío. Segundos después, para saciar el antojo, el mesero nos trajo una canasta con panes a escoger: de queso con huitlacoche, de betabel con chabacano y ciruela pasa, con chile cuaresmeño y me falta uno más.... (tengo que empezar a tomar notas). Todos riquísimos.

Al ver la carta me sentí como niña en dulcería, todo nuevo, todo rico y con ganas de probar un poco de cada platillo (por cierto, existe la opción del menú degustación que puede ser ajustado a sus necesidades).

Nunca había probado la comida peruana (no sé cómo me había perdido de estas delicias). Por este motivo hice varias preguntas para poder decidir mi aventura culinaria. El resultado fue el siguiente:

- Tiradito de extraviado en salsa de ají amarillo. El extraviado tiene un sabor delicado que quedaba perfectamente con la salsa (que no era picante ni muy ácida). Me gustó tanto la presentación, los colores que brincaban a mis ojos que me daba un poco de pesar comer tan lindo platillo.

- Arroz con confit de pato. ¡Buenísimo! Un arroz con textura a risotto pero sin serlo. De color amarillo intenso (mi intuición me dice que era el ají amarillo y un poco de azafrán), con elote blanco, chícharos y cerveza negra. La cerveza le dio un sabor que nunca antes había probado. Tenía un dejo de amargura que si alguien pensaría que pudiera ser una mala idea, para mi lengua fue toda una aventura. El confit de pato, por supuesto, suave, de sabor mucho más delicado, equilibrando el arroz.

Dado que las porciones son razonables (para algunos podrían ser pequeñas) hoy si llegué al postre. Los invito a probar la bomba de chocolate con espuma de crème bruleé, helado de vainilla y chocolate caliente al momento de servir. Milagrosamente, no me empalagué y creo que se lo debo a que el chocolate era amargo y el relleno no era demasiado dulce.

Para acompañar, un café americano (sé que debería ser un espresso pero sigo recuperando mi condición estomacal) de muy buena calidad. Con el café llegaron los petits fours, también para chuparse los dedos (alfajores, trufas y gomitas de piña).

Les advierto que el lugar es caro, pero lo vale. Definitivamente tengo que volver.

B.P.

Asia en el corazón de la colonia Roma

Debo confesar que esta entrada está atrasada un par de días. Por recomendación de un amigo, el pasado jueves 19 de noviembre visité El Malayo (Río de Janeiro 56, esq. con Durango).

Mi primera impresión fue positiva. Es un lugar con un aire de art decó, con colores cálidos, luz tenue que invita a disfrutar la noche.

Mientras esperábamos al resto de los comensales decidimos probar los cocteles. La carta de drinks a pesar de no ser amplia, es interesante.

Decidí probar un mojito de guanábana un tanto especial. Este mojito lleva tequila en lugar de ron, pulpa de guanábana, jarabe y un ingrediente más que no recuerdo. Como mi legua se satura muy rápidamente de sabores dulces, pedí que no le pusieran nada de jarabe al exótico mojito.
Reconozco que pocas personas disfrutarían una bebida así pero a mi me encantó combinar la acidez y el perfume de la guanábana con el toque ahumando del tequila.

Junto con nuestras bebidas nos ofrecieron unos pequeños panes con curry rojo (parecían pequeños naans) y una mayonesa de cilantro. Un sabor interesante pero nada espectacular.

La carta tiene propuestas interesantes pero es limitada.

De entrada pedí unos dumplings de camarón. Éstos venían presentados de manera tradicional (en un cesto junto con pasta de chile y soya) pero no me gustaron. Me parecieron demasiado salados y no sabían mucho a camarón porque el relleno estaba muy molido.

Por el contrario, los calamares fritos que alguien más pidió estaban mucho mejores: crujientes, sazonados y presentados sobre una cama de lechugas con aderezo agridulce. Se los recomiendo.

De plato fuerte, pedí un pulpo braseado en sake sobre una cama de arroz frito con chorizo chino. Definitivamente fue mi plato favorito de la noche. El pulpo estaba bien cocido, suave. La salsa que lo bañaba tendía a lo dulce pero se equilibraba perfectamente con el arroz. El riesgo de pedir este pulpo y los calamares fritos de entrada es empalagarse con tanta salsa dulce. Así que, tengan cuidado al ordenar.

Para acompañar esta delicia pedí una copa de un Granache Condessa (español). Un vino de calidad media, ligero y aroma a frutas rojas. No fue el mejor maridaje que he hecho pero tampoco estuvo tan mal.

En esta ocasión tampoco llegué al postre pero puedo decirles que tienen una carta de tés e infusiones bastante amplia y de buena calidad.

Sinceramente, este lugar no causó gran impacto en mi paladaro y no creo volver pronto a El Malayo.

Lo mejor de la noche, fue la sobremesa en compañía de buenos amigos y mucha risa. Así, uno la puede pasar bien hasta en la taquería.

B.P.

martes, 17 de noviembre de 2009

El Solea cambia de carta

El pasado 16 de noviembre, aprovechando el día libre fui a comer al Solea, en el Hotel W.

En esta ocasión pedí mi ya favorita sopa de tortilla. A mi gusto, tiene un excelente sabor y delicada textura. Combinación que parecieran difícil de lograr en este platillo.

Como plato fuerte pedí las carnitas de pato. Como siempre, bien sazonadas, acompañadas de una salsa de aguacate (picosita), cebolla morada y chile serrano picado finamente. También de mis preferidas en la carta. Lo que estoy casi segura que no había recibido antes son tortillas cuadradas. Sí, cuadradas. Un detalle de creatividad de esperarse en el Solea.

Como he perdido condición para estas carreras de resistencia, ya no llegué al postre. Aunque dicen por ahí que los xoconoztles en almíbar son una delicia.

Con el café llegó Mauricio León, ahora Chef Ejecutivo del restaurante. Nos anunció que a partir del 23 de noviembre habrá una nueva carta que conservará los elementos principales (i.e. ingredientes mexicanos), sobrevivirán algunos platillos (como las carnitas de pato) y tendremos varias sorpresas. Así que tendré que regresar para experimentar la renovación del Solea.

Y si alguien sabe qué hace ahora E.Osuna (¿tenía un programa de TV, no?), espero sus noticias.

B.P.

Introducción

Hay personas que viven para comer y otras que comen para vivir. Yo pertenezco al primer grupo.

El gusto por la comida ha marcado mi vida y mi cuerpo, desde experiencias desagradables hasta las más delicadas y memorables. La pasión por probar, explorar y disfrutar la comida sigue creciendo a pesar de todo. Sé que hay muchas personas que comparten mi pasión y por eso la idea de abrir un blog que reúna a l@s amantes del buen comer en donde sea que se encuentren. Éste será un espacio para compartir sus experiencias con, el, para y por el sabor en sus distintas formas y presentaciones: restaurantes, recetas, experimentos caseros, películas, dichos, etc.

Bienvenidos sean a participar. Ojalá lo disfruten tanto como yo.

¡Buen provecho! Bon Appétit!

No hay amor más sincero que el amor a la comida -George Bernard Shaw.